Intuición, Medita

Una Meditación De Respiración De 4 Minutos Para Cuando No Sabes Qué Hacer 

Publicado noviembre 30, 2019 • Read Time: 3 minutes

No puedes respirar profundamente y preocuparte al mismo tiempo.  

Respira. 

Deja ir la preocupación. 

Respira. 

Permite que entren el amor y la intuición.

– Sonia Choquette, autora 

¿Qué haces cuando tienes un “momento”? 

Por “momento” me refiero a una ocasión de sensibilidad:   

atascada 

atrapada 

dubitativa 

vacilante 

temerosa 

con miedo 

preocupación 

ansiedad   

Momentos en los que te sentiste sobrecargada por la incertidumbre de tu situación porque no sabías qué pasaría a continuación. 

Tal vez estés teniendo un momento ahora mismo. 

Tal vez estés parada en una encrucijada, sin saber qué dirección tomar. 

Tarde o temprano, todas experimentamos estos momentos y la forma en que respondemos a ellos es fundamental para el desarrollo de nuestro viaje. 

A veces me gustaría poder retroceder en el tiempo y conversar con mi yo más joven y ansiosa para prepararla para las experiencias de la vida que tenemos por delante. 

Me imagino sentada a su lado con un brazo alrededor de ella. 

La miraría con amor y diría: 

Cuando no sepas qué hacer, primero haz una pausa y toma consciencia de tu propia respiración. 

    Cierra los ojos y quédate quieta. 

    Lo suficiente para escuchar y sentir tu propio latido. 

Porque en algún lugar entre el latido de tu corazón y tu inhalación y exhalación encontrarás tu intuición. 

    Y sólo en la quietud y el silencio puedes escuchar su sabiduría. 

    Tu respiración es el portal a este espacio. 

Respirar con consciencia es lo que te puede llevar hacia este sagrado conocimiento interno.

Cuando hacemos una pausa, no sabemos qué pasará después.  Pero, al interrumpir nuestros comportamientos habituales, nos abrimos a la posibilidad de formas nuevas y creativas de responder a nuestros deseos y temores. 

– Tara Brach, Ph.D., psicóloga, profesora de meditación y autora 

Cada vez que nos damos cuenta de nuestra respiración y estamos totalmente encarnadas con nuestras inhalaciones y exhalaciones, amplificamos el poder de la pausa. 

Intentemos esto juntas… sigue conmigo:

Cierra tus ojos. 

Suspira.  

Sentada derecha, liberando la tensión del cuello, los hombros, la base de la cabeza, la mandíbula y la boca.  

Coloca tu mano izquierda sobre tu corazón y tu mano derecha sobre tu vientre inferior. 

Respira.  

Sólo obsérvala.  

Siente la subida y bajada de tus pulmones.  

Inhala… 

Llénate de energía vital. 

Exhala… 

La tensión se está liberando. 

Inhala… 

Esta energía vital entra en tu nariz como aire fresco.  

Se desplaza por la garganta hacia las líneas de los pulmones.  

Llena cada uno de tus trillones de células con fuerza vital.  

Respira profundamente. 

Libera la respiración, vaciando los pulmones. 

Libera la tensión del cuerpo con cada respiración. 

Trae consciencia al espacio interior. 

Respira profundamente mientras el pecho permanece quieto y la parte inferior del abdomen se expande hacia afuera por 1… 2… 3… 4. 

Mantenlo dentro y siente que la energía vital vibra dentro de ti, llenándote por 1… 2… 3… 4. 

Respira lentamente mientras el pecho permanece quieto y la parte inferior del abdomen se contrae hacia adentro por 1… 2… 3… 4. 

Calma el cuerpo con cada respiración plena y consciente. 

Un cuerpo tranquilo acoge el saber interior. 

Un cuerpo tranquilo conduce a una mente tranquila. 

Una mente tranquila te permite escuchar los mensajes intuitivos que se generan desde dentro. 

Sigue respirando. 

Confiada. 

Entregándote. 

Yendo aún más profundo donde puedes escuchar, sentir, darte cuenta y ver con tu ojo interno. 

Respira. 

Sintiendo la leve pulsación de energía justo entre tus cejas. 

Este pulso de energía contiene información. 

Cuanto más respires profundamente, lentamente, con tu intestino, más podrás descifrar esta información y usarla para ser más tú misma y hacer más de lo que amas. 

Estamos destinadas a estar inspiradas. 

Estamos destinadas a estar llenas de luz. 

Tan llenas de luz que nos desbordamos. 

Respira. 

Respira profundamente y date cuenta que eres y siempre has sido esa fuente de amor y luz desbordante. 

Namaste: la luz dentro de mí ve, reconoce y honra la luz dentro de ti. 

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