Cuando era una niña, sentía que no encajaba ni siquiera en mi propia familia.

Toda mi vida he luchado para descubrir a dónde pertenezco. Crecí viendo a mi madre luchar con sus propios demonios y todo tipo de inestabilidades, y mi padre no fue parte de mi vida hasta que cumplí los 13 años. Crecí sintiéndome muy sola y simplemente como si no perteneciera… a ningún lugar. No haber experimentado una unión y conexión con ninguno de mis padres mientras crecía dio como resultado una profunda tendencia a la falta de confianza en mí misma y a sentirme indigna de recibir amor.

Durante años permití que mi historia inicial me definiera a mí y a mi valor hasta que descubrí estas palabras de Viktor Frankl:

En el momento en que encuentras sentido a tu sufrimiento, puedes transformarlo en un logro… Moldea tu problema y conviértelo en un logro… A nivel humano, puedes convertir tus tragedias en un triunfo personal
– Viktor Frankl, Neurólogo, Psiquiatra y Sobreviviente del Holocausto

En ese momento me di cuenta de que lo que había percibido como mi mayor debilidad y fuente de vergüenza, en realidad, podía convertirse en mi mayor fortaleza y mi fuente de vitalidad.

Busqué el gran significado y los beneficios ocultos de mis traumas de la infancia y mis “historias tristes”, y descubrí que en cada una de ellas había oro potencial. Mi vida entera contenía las semillas de la grandeza, si elegía regarlas y sentir gratitud por los obsequios que ellas ofrecían en lugar de centrarme en la forma en que pensaba que me habían retenido.

Todos tenemos retos y momentos de dolor en la vida, sin importar quiénes somos y sin importar la forma en que se presentan.

Sentirme un “bicho raro” y “excluida” me ha dado una ventaja que no hubiese tenido de otra manera. Me ha ayudado a desarrollar una fuerte voluntad y el sentido de la independencia, junto con la resiliencia y un deseo indiscutible para comprender mi lugar en este mundo, por encima de todo.

Sentirme desconectada de mi mundo exterior durante la mayor parte de mi vida realmente reforzó mi conexión con mi mundo interior. Me enseñó a confiar en mi propia intuición y sentido de mí misma. Y así, debido a que nuestras carencias percibidas crean nuestros valores más elevados, me interesé profundamente en aprender todo lo que podía sobre el poder de auto-conexión como un medio para crear una vida inspirada y fortalecida.

La fuerza de nuestra conexión con nosotros mismos está en el corazón de todo lo que hacemos en la vida. Y me refiero a todo.

Adelantándome algunos años, aquí es donde comienza mi verdadero trayecto…

EL DESENCADENAMIENTO

Escribí y lancé mi primer libro en 6 semanas.

Me tomó 6 semanas desde el primer momento revelador en el que decidí que iba a escribir el libro, El Desencadenamiento, hasta el día de su lanzamiento y publicación. Estaba cautivada por este flujo de inspiración que me mantenía despierta hasta el amanecer mientras escribía y elaboraba esta obra. Era como un momento convergente, todo lo que había estado estudiando e investigando durante los últimos tres años se organizó en mi cabeza y en mi corazón y clamaba por salir.

Tres meses más tarde, El Desencadenamiento llegó al 3er lugar en la categoría de libros espirituales más vendidos en Amazon. Poco después, creé El Club de la Mariposa porque quería una plataforma y una comunidad donde pudiera enseñar y compartir las ideas del libro. Cada mes, un grupo de buscadores verdaderamente valientes se reunían en Miami para conectarse, hacer el trabajo y apoyarse mutuamente a través de nuestro proceso de metamorfosis. Cada uno de nosotros permitía salir su “lado oscuro” a medida que exponíamos nuestros miedos ante la luz colectiva.

Ejecutivos y maridos me escribían preguntando si podía ayudar a sus esposas porque habían visto el segmento en la televisión. Entonces supe que, para que mi mensaje se globalizara y tuviera el mayor impacto, tenía que llevar El Club de la Mariposa al ámbito virtual y crear una plataforma en línea… Y no tenía ni idea de cómo iba a hacerlo.

Executives and husbands wrote to me asking if I could help their wives because they had seen the segment on television. I knew then that for my message to go global and have the most impact, I had to take The Butterfly Club virtual and create an online platform… And I had no idea how I was going to do it.

LA HUMILLACIÓN

Donde Todo se Desmoronó…

Yo no estaba preparada internamente para lo que tomaría construir mi visión, por lo tanto, no estaba preparada físicamente.

Tenía poca o ninguna experiencia en marketing en línea, sin mencionar que estaba completamente a oscuras en cuanto a la parte tecnológica (desarrollo, diseño y codificación) para darle vida a El Club de la Mariposa.

Con pura fuerza y mi naturaleza comúnmente testaruda y decidida me abrí paso e intenté acelerar el proceso. Apresuré la contratación del equipo. Invertí en exceso en cosas de poca prioridad. Fue golpe tras golpe y, durante un largo tiempo, realmente me comí la cabeza por eso. “Debería haberlo sabido”, pensaba una y otra vez.

En retrospectiva, ahora sé que había tanto que no sabía, que no sabía qué se necesitaba para crear una comunidad. Tenía expectativas poco realistas acerca de muchas cosas con respecto a este proceso.

Todo el proyecto implosionó incluso antes de que realmente despegara. Fue una experiencia humillante que me dejó sintiéndome derrotada y desanimada. Y también fue una experiencia poderosa que me enseñó muchas lecciones que no hubiese aprendido de otra manera.

LA CRISÁLIDA

El Regreso al Hogar.

Justo en ese momento, mientras estaba enfrentando lo que yo percibía como un ‘fracaso profesional y personal’, también experimentaba el ‘fracaso en una relación’. Al igual que mi proyecto no nacido, mi relación implosionó y terminó de manera caótica y dramática.

Habíamos planeado una vida juntos y yo estaba a punto de cerrar la compra de una propiedad de 8 acres que había comprado en las montañas del oeste de Carolina del Norte. Tenía UN MONTÓN de expectativas poco realistas y apego en la relación. Estaba enamorada de la idea de él y nosotros.

Con el corazón roto y llena de miedo, ansiedad y terror, tomé la iniciativa de ir de Miami a mi nuevo hogar en Carolina del Norte… Sola. “¿Qué M%$! voy a hacer viviendo sola allá arriba en esas montañas?” pensé.

Mi mayor temor era que terminaría sola.

Cinco días después de mi mudanza, me subí a un avión y partí hacia París para hacer una peregrinación de auto-descubrimiento post separación durante 7 semanas. (Pensé que, si había funcionado para Liz Gilbert, autora de Comer, Rezar, Amar, entonces, también podía funcionar para mí.) Me sumergí en la cultura, el idioma, las artes, la gastronomía y, por supuesto, cantidades copiosas de vino en un esfuerzo por centrar mi atención en algo nuevo y novedoso.

Sin embargo, ninguna cantidad de distracción (o vino) cambiaría el hecho de que, a mi regreso, tendría que hacer frente a mi nueva realidad y sacar el máximo provecho de esta hoja en blanco delante de mí. Llamé a mi propiedad ‘La Crisálida’ porque para mí, era el capullo y el receptáculo donde aún experimentaría mi mayor transformación.

Durante las dos primeras semanas en el medio de ‘la nada’, encontré el silencio ensordecedor. La remota soledad (el supermercado y la estación de gasolina más cercanas estaban a 15 minutos de distancia), mezclada con los sonidos de la naturaleza (y el vacío de toda la vida de la ciudad), trajo toda mi charla interna y el caos a la superficie. No tenía idea de lo mucho que me había acostumbrado al ruido como medio de distracción de mí misma hasta ese momento.

Esa fue la iniciación de mi alma; cada instante difícil me había estado preparando para éste. Aprendí que, a través de este fuego purificador, salí más fuerte y más consciente de quién era y de lo que estaba destinada a hacer en el mundo.

Yo quería dominarme a mí misma – mente, cuerpo y emociones, así que, me inscribí en un entrenamiento intensivo para Profesores de Yoga de 30 días en Asheville. Estaba decidida a elevarme por encima de mi dolor percibido y mis historias, y convertir todo en oro que me sirviera para vivir mi misión y compartir lo que estaba aprendiendo con otras personas que estaban atravesando cosas similares. Me di cuenta de que necesitaba una salida física y un complemento para todo el trabajo emocional y mental, y la investigación que estaba haciendo.

La magia de las asanas (posturas) y pranayama (ejercicios de respiración) movió algo dentro de mí. Cuando combiné aspectos específicos del yoga con el trabajo de alquimia emocional que estaba investigando, descubrí que me ayudaba a entenderme mejor a mí misma, superar años de comer emocionalmente y, finalmente, encontrar una sensación de paz y armonía dentro de mi propio cuerpo. Esto ayudó a regenerarme y sanarme de adentro hacia afuera, desde viejas emociones atascadas en mis músculos hasta mis tejidos, y renovó mi piel.

Fue en ese entonces cuando empecé a estudiar la sabiduría Védica antigua y vi cómo se vinculaba con lo que la ciencia moderna estaba descubriendo hoy. Vi tantos puntos en común que me emocioné y me inspiré para reconstruir este rompecabezas. Lo que estaba aprendiendo (y todo lo que había aprendido con cada pequeño paso en el camino) se convirtió en práctica, experiencial y poderoso para mí en términos de cambio físico real, perceptible en mi mundo exterior.

Aplicando este conocimiento e implementando esta sabiduría, empecé a potenciar mi mente y pensamientos, mi cuerpo y capacidades físicas, así como mis patrones emocionales y estados de ánimo. Ya no era sólo un producto reactivo de mi entorno, me estaba convirtiendo en una persona inspirada que estaba aprendiendo cómo darle significado a su mundo exterior a través de su propio proceso interno. El flujo tomó las riendas. La intuición se hizo más fuerte. Con la misma rapidez que caían las capas de la piel vieja, emergían las nuevas. Finalmente entendí lo que era la verdadera metamorfosis – a un nivel químico, hormonal, enérgico y celular.

El cambio no sólo es posible – es inevitable. Sucede todo el tiempo, en todas partes. Cuando nos sumergimos en los tres pilares de nuestro ser, nos conectamos con ese flujo inteligente que crea sistemas y planetas estelares, junto con células y órganos plenamente desarrollados. Cuando estamos en el flujo, estamos conectados con nuestra naturaleza eterna. Nuestra única verdadera misión en la vida es volver a conectar con esa parte de nosotros, y me encantaría mostrarte cómo.

5 cosas que me hacen… Yo:

  • “La Eterna Estudiante”

    Uno de mis valores más altos es la educación y el aprendizaje como medio de fortalecimiento y conexión personal. Mi familia me apodó ‘La Eterna Estudiante’ porque usualmente he tenido mi cabeza atascada en un libro o estoy por volar a un nuevo curso o entrenamiento de algún tipo. (Honestamente, ¡prefiero invertir mi dinero en un seminario antes que en una cartera!)

    Especialmente durante los últimos años, he estado viajando por el mundo estudiando y aprendiendo de algunas de las mentes más brillantes del planeta, como el Dr. John Demartini, Don Miguel Ruiz y el Dr. Joe Dispenza. He invertido cientos de horas y más de $200.000 destapando y descubriendo exactamente lo que hace a una mente, cuerpo y emociones poderosas.

  • 90% Zurda con Cerebro Diestro

    Yo pienso de una manera no lineal, y en imágenes enteras, completas. Esencialmente, veo todo el maldito bosque antes de ver cada árbol, mucho menos cada hoja. (Es más fácil para mí notar patrones antes de ver cada detalle individual). Yo asimilo la información en imágenes, sentimientos y ‘trozos enteros’. Prefiero más preguntas abiertas en lugar de elección múltiple. También soy muy intuitiva y pierdo la atención con bastante rapidez cuando comenzamos a hablar de números, secuencias y estructuras.

  • Yodha (Mi Pequeño Guerrero)

    dog

    Estaba planeando ir a Bali, Indonesia durante tres meses justo antes de que mi pequeño apareciera inesperadamente en mi vida. Una mañana lluviosa en agosto, me estaba desplazando por mi fuente de noticias de Facebook cuando vi la imagen de un cachorro blanco y negro de grandes ojos en busca de un hogar. Esta dulce bola de pelos que hace que te derritas me miró fijo a través de la pantalla e instantáneamente supe que estaba destinado para mí.

    Sin dudarlo, cancelé el viaje y, en lugar de eso, me subí a mi coche y conduje 12 horas y tres estados para ir a buscar a mi bebé. “Yodha” (en sánscrito) significa “guerrero, luchador, soldado.” Y es un luchador. Fue dado por muerto durante unos 45 minutos cuando nació y justo cuando estaban a punto de darse por vencidos, milagrosamente volvió a la vida. Oh, sí, este perro era para mí.

  • Trilingüe.

    Puedo hablar, escribir y leer con fluidez inglés, español y catalán*. (Y cuando estoy con mi familia o de regreso en mi ciudad natal de Miami, hablo spanglish el 80% del tiempo).

  • Adicta al Tabasco.

    Llevo una botella conmigo en mi bolso en caso de sequía, especialmente cuando viajo. Sinceramente, creo que la mayoría de las cosas saben mejor con Tabasco y me he hecho conocida por añadir también un poco a mi jugo verde. (Pruébalo, antes de criticarlo.)

BIOGRAFÍA OFICIAL

Osmara Vindel, MBA, es una investigadora, escritora y profesora de yoga certificada.

Su trabajo se ha presentado en numerosas ocasiones en CNN Español y otros canales de comunicación como The Miami Herald y Latina Magazine.

Ha invertido la última década estudiando cómo se relacionan nuestra mente, cuerpo y emociones para tener un impacto en la calidad de nuestras vidas. Es la autora del libro que agita el espíritu, El Desencadenamiento, y creadora de El Club de la Mariposa, una comunidad de tutoría y entrenamiento emocional, mental y espiritual y profesional para mujeres visionarias.

Después de una serie de experiencias personales traumáticas e inesperadas, Osmara utilizó la práctica del yoga como medio hacia la curación interna y emocional. Ella invirtió más de $200.000 buscando líderes de pensamiento y expertos en el campo de la neurociencia, la física cuántica, los principios del yoga y el potencial humano para descubrir los puntos en común entre estas disciplinas y esferas aparentemente inconexas.

Como empresaria social inspirada, Osmara cree que el progreso humano se acelera educando y fortaleciendo a las mujeres en los países en desarrollo para tomar las riendas de las vidas de sus familias a través de la iniciativa de microempresas. Como partidaria de las microfinanzas y la educación como medio para crear un cambio duradero en las comunidades en desarrollo, Osmara ha colaborado con organizaciones como READ Global y Fundación En Via de Oaxaca, México, donde pasó 10 días entrenando a más de 85 mujeres microempresarias a través de consultas privadas individuales y talleres grupales.

Cuando ella no tiene el deseo de viajar por el mundo, pasa su tiempo entre Austin, Sídney y Asheville con su pareja Ash, y dos cachorros bebés, Molly y Yodha.

PODCAST: Calma Con El Yoga

Conocimientos y Entrevistas para descubrir nuevas maneras de manejar el estrés y los retos de la vida diaria.

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