Diana Pinto

Hace algún tiempo me encontré en un lugar muy oscuro e implacable. Había perdido la dirección, el propósito, el interés y, lamentablemente, a mí misma a lo largo del proceso. Me volqué a la fe como un ancla, pero no fue suficiente al darme cuenta de que mis demonios seguían atormentándome diariamente. Como un ser humano analítico, quería respuestas, herramientas y dirección.

Necesitaba trabajar en mí misma. Me recibieron con los brazos abiertos en El Club de la Mariposa de Osmara, donde inmediatamente sentí una sensación de pertenencia y seguridad. Durante mi primer mes de trabajar con ella, se revelaron dos cosas que serían esenciales en mi desencadenamiento: apoyo y responsabilidad. Me sentía como la leche y la miel en un mundo lleno de cenizas. Estas dos poderosas palabras me impulsaron de piloto automático a un lugar de introspección, conciencia y crecimiento.

El material de aprendizaje de Osmara está cuidadosamente elaborado para nutrir el alma, aumentar el conocimiento y servir como una guía para el desencadenamiento.

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